Eras terriblemente brillante, eras terriblemente simpatico, lo debo admitir rompiste mi corazón. La horrible verdad es realmente triste, lo debo admitir estuve muy mal. Mientras los amantes rien y suena la música yo me tropiezo y oculto mi dolor, las lámparas están encendidas; la luna se está llendo, pienso que ya pasó, y que no va a doler, pero la realidad es totalmente distinta.
lunes, 28 de abril de 2008
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